Tras cerrar la temporada 72 logrando la permanencia en III división en un curso marcado por el aprendizaje, la adaptación y una clara mejora en el tramo final, Ewent continúa consolidando su crecimiento con hechos.
Este final de temporada dejó una conclusión clara: el equipo tenía nivel para competir en la categoría, pero necesitaba estabilidad física, continuidad y una base estructural más sólida para dar el siguiente paso. Hoy, esa base empieza a ser una realidad.
Ewent celebra el cumplimiento de todos los objetivos marcados, reforzando la tendencia positiva con la que terminó la pasada campaña.
El club ha logrado la permanencia en III división, confirmando que el crecimiento no fue puntual. A ello se suma la victoria en el clásico frente a Tarraco en la liga privada, un triunfo que sirve para ir retomando sensaciones tras unas breves vacaciones, mantener la competitividad del grupo y además valida el nivel mostrado en el tramo decisivo del curso anterior contra un rival que siempre lo pone difícil.
En el plano estructural, el avance ha sido aún más significativo. Tras una inversión de 960.000 €, el pabellón ampliará su capacidad en 2.955 asientos, alcanzando en 18 días un total de 16.715 localidades. De esta manera, se supera con claridad el objetivo previamente marcado de alcanzar los 15.000 asientos, dejando atrás los 13.760 con los que se cerró la temporada anterior y situando al club, por fin, con una infraestructura acorde a la III división.
Este salto no habría sido posible sin una decisión importante dentro del proyecto. La venta de Salvador “El Burbuja” Zúñiga Pacheco por 1,25 millones marca el final de una etapa. Una salida significativa, al tratarse de una auténtica leyenda del club y pieza clave en los mayores éxitos recientes. Su legado permanecerá en la historia de Ewent, y desde el club se valora la posibilidad de renombrar el estadio como “Estadio Salvador Zúñiga Pacheco” en su honor.
Gracias a esta operación, Ewent afronta la nueva temporada con una base económica mucho más sólida que la del pasado curso, cuando la situación financiera condicionó el crecimiento durante la gran parte de la temporada. Recordemos que hubo que vender a Ruben Tuesta por 650k (Valor de compra de 301k) para dar aire a una economía ahogada. Este nuevo contexto permitirá competir con mayor estabilidad y aspirar a mantener el nivel mostrado en el tramo final de la temporada anterior o incluso superarlo con las nuevas incorporaciones, siempre con la taquilla como factor clave.
Durante las obras de ampliación, el club ha querido garantizar la seguridad del recinto con un enfoque particular, confiando la vigilancia a la familia “Los Heredia del Andamio Fino”. Desde su llegada, no se ha perdido ni un saco de cemento, nadie entra sin permiso y los obreros trabajan con una concentración que roza lo sospechoso. Eso sí, en determinados momentos del día se percibe un curioso aroma a primavera en el ambiente, difícil de explicar pero que, según parece, no está afectando al ritmo de las obras. Tampoco se puede confirmar ni desmentir la presencia de barbacoas improvisadas ni partidas de dominó en la zona de preferente durante los descansos.
En cuanto al futuro, Ewent mantiene una hoja de ruta clara. El crecimiento del pabellón continuará, priorizando la zona de preferente como siguiente paso. A nivel deportivo, el ascenso a II división sigue siendo, por el momento, un objetivo lejano. La plantilla presenta nuevas incorporaciones que deberán adaptarse al equipo y al nivel de exigencia de la categoría.
Por ello, el objetivo para la temporada 73 es claro: asentarse en la parte alta de la clasificación y evitar luchar por la permanencia.
Ewent sigue creciendo con coherencia. Lo que antes eran aspiraciones, hoy son realidades