Ewent es, oficialmente, equipo de III división.
El ascenso se ha consumado tras una final de playoff decidida en el tercer partido, en casa, en un ambiente inmejorable y tras una serie que ha exigido al equipo al máximo nivel competitivo y emocional.
La eliminatoria no fue sencilla. Tras una dura derrota en el segundo partido ante Los Esqueletos Marchosos, la primera en la historia del club frente a este rival, el equipo se vio obligado a responder en el momento más crítico de la temporada.
Y lo hizo.
En el partido definitivo, Ewent volvió a demostrar las señas de identidad que han marcado toda la campaña: carácter, resiliencia y capacidad competitiva. En un encuentro igualado y exigente, el equipo supo mantenerse firme y acabar imponiéndose por 103-93, sellando así el ascenso.
Más allá del resultado, este ascenso representa el éxito de un proyecto construido con paciencia y coherencia.
A lo largo de la temporada, el equipo ha demostrado ser competitivo en todos los escenarios:
Alcanzando los octavos de la Copa Penko
Firmando una actuación histórica en BBM
Compitiendo de tú a tú contra rivales de categorías superiores
Todo ello con una plantilla equilibrada, joven y comprometida.
El camino no ha estado exento de dificultades. La lesión de Eduardo Olmedilla, base titular, capitán y uno de los pilares del equipo, en el momento más delicado del playoff, supuso un golpe durísimo para el grupo. Su ausencia obligó al equipo a reinventarse.
Lejos de venirse abajo, la plantilla dio un paso adelante y convirtió esa adversidad en motivación. Este ascenso también es suyo.
El objetivo ahora es claro: competir, aprender y consolidarse en la categoría.
Hoy, el club celebra.
Pero desde mañana, comienza el siguiente desafío.
Ewent ya está donde quería estar.