Creo que estamos más de acuerdo de lo que parece en algo básico: las mujeres, como cualquier persona, saben perfectamente qué les gusta y a qué quieren dedicar su tiempo. Nadie está discutiendo eso.
Donde no coincidimos es en pensar que el contexto no influye en absoluto. Los juegos, como cualquier otro producto cultural, también transmiten a quién interpelan más o menos. Y decir eso no tiene nada que ver con pensar que las mujeres juegan “por nombres o caritas”.
De hecho, si algo simplifica a las mujeres, probablemente sea afirmar con tanta seguridad que “no les suelen gustar” este tipo de juegos.