Contra todo pronóstico,el equipo dio por dos veces la sorpresa, ganando a dos rivales muy fuertes y se plantó en la final. La moral de jugadores, aficionados y directiva, estaba muy alta y todos esperábamos al menos forzar el tercer partido, pero la realidad es que Amalur era un rival muy duro, no había opciones, un equipo muy por encima del potencial real de Iberians, pero fue bonito revivir viejas sensaciones.